
VIVIR DE UNIFORME..., MORIR DE CIVIL
Por Mario Linovesky
Al moderno Estado de Israel, aunque de cortísima existencia, no le faltan próceres, sino que por el contrario los tiene y en cantidad superlativa; muchos de los cuales gracias a Dios están aún vivos y escribiendo esta historia que tanto nos enorgullece. Sin embargo, no son estos últimos el motivo de la presente evocación, sino aquellos que en algunos casos los precedieron y en no pocos fueron sus compañeros de lucha, pero que ya no están en este mundo. Con todos ellos, absolutamente, nuestra Mediná, su población y el pueblo judío entero están en deuda y son merecedores de cuanto homenaje se les hizo, haga y siga haciendo. Sin embargo, hay uno en especial que descuella por su trayectoria, y, además, que merece una especial recordación por la forma infame en que murió. Su nombre es (lo pongo en tiempo presente porque los insignes de verdad jamás mueren del todo) Itzjak Rabin, del cual el próximo 4 de noviembre se cumplirán once años de su asesinato vil y al que la inmensa mayoría del pueblo judío habrá de honrar como sólo se honra a los más grandes, cuando se tiene con ellos un inmenso compromiso de gratitud.
Rabin nació en Jerusalem, en tiempos que la zona estaba bajo mandato inglés, y creció y se desarrolló en medio de los pioneros que desde finales del siglo XIX habían llegado a esa tierra abandonada para construir sobre ella, previo secar los pantanos que la enlodaban e infectaban, pueblos, ciudades, moshavim y kibutzim. O sea, hacer un país de la nada. Hombres y mujeres que se propusieron por meta convertir en realidad ese sueño de los sionistas que en 1897 se habían reunido en Basilea y exigido al mundo un hogar nacional permanente para el perseguido pueblo judío. Y vaya si lo hicieron. Sobre un suelo yermo y dejado a la deriva, encontraron la forma de crear industrias y también fertilizar la tierra y forestarla, forjando así un oasis en medio del inhóspito desierto levantino, que maravilló al mundo de aquel entonces. Pero eso ocurrió de 1948 en adelante, cuando ya era un Estado independiente. Antes de ese año su lucha por asentarse fue asaz cruenta, además de presuntamente quimérica, puesto que no se contaba con organización ni armamento y lo único que primaba era la ilusión de aquellos hombres por tener su propio suelo. Rabin fue uno de aquellos hombres y su biografía habla por sí misma de la importancia de su actuación:
"Itzjak Rabin nació en Jerusalén el 1 de marzo de 1922. Completó sus estudios en la Escuela de Agricultura de Kaduri. Reclutado en la Haganá por Moshé Dayán, participó en las batallas con el Palmaj (acrónimo de Plugot Majatz; traducido: Fuerzas de Choque) en Siria (1941). Más tarde fue ascendido a líder de pelotón y, en 1945, fue subcomandante de la operación que liberó a 200 inmigrantes ilegales del campo de detención de Atlit. En junio del año siguiente, Rabin fue arrestado junto con cientos de líderes judíos por los británicos, en lo que pasó a ser conocido como "sábado negro". Fue enviado al campo de detención británico de Rafiaj por seis meses. En octubre de 1947, Rabin fue nombrado subcomandante del Palmaj, sirviendo directamente bajo órdenes del mítico General Igal Alón. En la primavera de 1948 comandó la Brigada Harel que, en la Operación Najshón, abrió paso de la carretera a la Jerusalén sitiada y liberó los barrios de Katamón y Shej Jarrah. Bajo el comando de Alón, Rabin participó también en las batallas de Lod y Ramle y, como jefe de operaciones del frente del sur, condujo la Operación Jorev, la contraofensiva en la que se tomó el control de Neguev y Eilat. Fue miembro de la delegación que firmó los acuerdos del armisticio de los estados árabes en Rodas (1949). Rabin se graduó en el Staff College en Inglaterra (1953). Desde 1954 hasta 1956 fue jefe del Cuerpo de Entrenamiento y fue ascendido al grado de brigadier general. Sirvió como Comandante de la Zona Norte durante 1956-1959 ; fue asimismo jefe del Cuerpo de Operaciones durante 1959-1960 y, en 1961, fue nombrado subjefe de Estado Mayor. En enero de 1964 se convirtió en el séptimo jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. En su función de jefe de Estado Mayor , Rabin condujo al Tzahal (las Fuerzas de Defensa Israelíes) a la victoria en la Guerra de los Seis Días. Se retiró del ejército el 1 de enero de 1968".
Hasta aquí tenemos al Rabin de uniforme. Y desde aquí, al servidor público vestido de civil. Ya por esos años el Estado de Israel estaba asentado militar y económicamente y, aun cuando le quedaban muchas batallas por delante, de cualquier modo poseía la capacidad para defender eficazmente sus fronteras y continuar bregando cada vez con mayor ímpetu en su expansión interna. Vale decir que ya era un país semi consolidado al que solo le quedaba, como asignatura pendiente, firmar la paz con esos belicosos vecinos que lo atacaban ininterrumpidamente. Y fue por esos años, desaparecida la incertidumbre de ser borrado del mapa, que, entre los miles de sabras que nacieron en su suelo seguro y estable, uno de ellos fue llamado Igal Amir y tendría por ominoso destino echar a la tierra al glorioso combatiente, que ahora obraba en su nueva faz de político. Sigue la biografía de Rabin:
"Fue nombrado embajador en Estados Unidos, donde sirvió durante cinco años. En la primavera de 1973, Rabin volvió a Israel. Comenzó a activar en el Partido Laborista. Fue elegido miembro de la Kneset (Parlamento) en diciembre de 1973 y, cuando Golda Meir formó su gobierno en abril de 1974, fue nombrado ministro de Trabajo. Luego de la renuncia de Golda Meir, el 2 de junio de 1974, la Kneset expresó su confianza en un nuevo gobierno encabezado por Itzjak Rabin al que nombró Primer Ministro. Durante ese período de Rabin, el gobierno puso especial énfasis en el fortalecimiento de la economía , la solución de problemas sociales y el reforzamiento de las FDI. Con la mediación norteamericana, se firmaron acuerdos de separación de fuerzas con Egipto y Siria (1974), seguidos de un acuerdo interino con Egipto , en 1975. Más tarde, se firmó el primer Memorando de Entendimiento entre los gobiernos de Israel y Estados Unidos (1975). En junio de 1976, el gobierno de Rabin emitió la orden de realizar la Operación Entebbe, liberando a los pasajeros secuestrados del vuelo de Air France por comandos terroristas palestinos y alemanes. Rabin renunció al cargo de Primer Ministro en abril de 1977. Luego de las elecciones (mayo de 1977) y hasta la formación del Gobierno de Unidad Nacional (septiembre de 1984), Rabin sirvió como miembro de la Kneset por el Partido Laborista, entonces en la oposición. Fue miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa. Durante los gobiernos de unidad nacional (1984-1990), Itzjak Rabin sirvió como Ministro de Defensa. En enero de 1985 presentó la propuesta de la retirada de las FDI del Líbano y el establecimiento de una zona de seguridad, para garantizar la paz de los asentamientos a lo largo de la frontera norte de Israel. Itzjak Rabin fue elegido presidente del Partido Laborista de Israel en sus primeras primarias nacionales (febrero de 1992) y condujo el partido a la victoria en las elecciones a la Kneset en 1992. En julio de ese año, Rabin formó el 25º gobierno de Israel, ocupando los cargos de Primer Ministro y Ministro de Defensa. Su período de gobierno fue señalado por los siguientes hitos en el proceso de paz. 13 de septiembre de 1993, durante la firma de la "Declaración de Principios Israelo-Palestina" , en el prado de la Casa Blanca, el Primer Ministro Rabin y el Presidente de la O.L.P., Yasser Arafat, se dieron por primera vez la mano. El 26 de octubre de 1994, en la frontera jordano-israelí , firmó el "Tratado de Paz entre el Estado de Israel y el Reino Hachemita de Jordania". El 28 de septiembre de 1995, fue suscriptor del "Acuerdo Interino Israelo-Palestino en la Margen Occidental y la Franja de Gaza". Rabin fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en diciembre de 1994 , junto al canciller Shimón Peres y el Presidente de la O.L.P., Yasser Arafat".
El 4 de noviembre de 1995, en la Plaza Malkei de Tel Aviv y ante más de 100.000 personas que manifestaban a favor de la paz, el premier Rabin pronunció el siguiente discurso:
"Este Gobierno, el cual tengo el privilegio de dirigir junto a mi amigo (el Ministro de Exteriores), Shimon Peres, ha decidido darle una opción a la paz. Una paz que solucionará la mayoría de los problemas del Estado de Israel.
Fui un militar durante 27 años, he librado guerras cuando no había la posibilidad de lograr la paz.
Creo que hoy existe una opción para la paz, una oportunidad única que debemos aprovechar para quienes están aquí hoy y para quienes no lo están y ellos son muchos. Siempre he creído que la mayoría del pueblo quiere la paz y quiere darle una oportunidad a la paz.
Y Ustedes, viniendo a esta manifestación, prueban que el pueblo quiere realmente la paz y se opone a la violencia. La violencia afecta a la base misma de la democracia israelí.
Es necesario condenarla, borrarla con inteligencia, y aislarla. La violencia no es el camino del Estado de Israel. La democracia existe. Pueden haber conflictos, pero el resultado será determinado por elecciones democráticas.
La paz no está solamente en los rezos..., sino que es el deseo del pueblo judío. Existen enemigos del pueblo. Tratan de atacarnos para entorpecer la paz. Quisiera decirles a Ustedes: hemos encontrado un socio entre los palestinos con quien es posible realizar la paz: la OLP, quien solía ser un enemigo, quien ha dejado de lado al terrorismo.
Sin socios para la paz, no hay paz. También con Siria, habrá una oportunidad para alcanzar la paz.
Esta manifestación debe transmitir al público israelí, al público judío del mundo y a muchos en occidente y en el mundo exterior, que el pueblo de Israel quiere la paz y apoya la paz. Muchas Gracias."
Entre la multitud enfervorizada estaba el sabra Igal Amir. Era en apariencia uno más de los que manifestaban a favor de la paz tan ansiada. Ninguno de los que lo circundaban, salvo sus compinches, hubiese sospechado que portaba un revólver y mucho menos sobre sus intenciones funestas. El ambiente festivo no daba para recelos, puesto que era una reunión de hermanos con un mismo fin. Aprovechando ese relajo, Igal Amir se deslizó entre la guardia de Rabin cuando se producía la desconcentración del acto y, sin hesitar, lo asesinó cobardemente a tiros para enseguida ser detenido. Pero... ¿quién era en definitiva ese muchachito de aspecto inofensivo?. He aquí lo que se sabe de él:
"Se dio en él todo un proceso, que fue perfectamente detallado en un libro del periodista David Horowitz. El proceso fue una mezcla de la nueva educación del movimiento juvenil sionista religioso Benei Akiva, del cual Igal Amir era egresado, y en parte también de una corriente ideológica muy cuestionable que se ha apoderado totalmente de la Universidad de Bar Ilán. Hay que señalar algunas pautas de comportamiento de Igal Amir. A partir del primer acuerdo entre Israel y los palestinos en 1993, él habló repetidas veces de que "Rabin y Peres son dos cabezas de la misma culebra. Hay que matarla, hay que aplastarla". Sus exabruptos tampoco eran aislados. Igal Amir no era un indigente de la calle sino un "niño bien" de una familia de buen pasar en Hertzlía. También era estudiante de leyes, es decir que no era el criminal de la calle, sino el buen abogado, y ésto es muy importante, porque fue entonces la educación que recibió Amir la que lo llevó a cometer su acto, con el apoyo tácito de su gente y con el apoyo activo de otros que le suministraron cantidades nada despreciables de armas y explosivos, descubiertos en su cuarto y el de su hermano. Las mismas iban a ser utilizadas en distintas oportunidades para matar a Rabin, a Peres, una masacre de gente de Paz Ahora y para matar árabes. Ahora bien, para Igal Amir, las acciones de Itzjak Rabin contradecían la palabra de Dios, y él se veía como agente de Dios. En este sentido, él es idéntico al terrorista de Hamas. Uno está actuando por las órdenes de Alá, el otro por las de Elohim. Esta filosofía, unida con la nueva politización derechista de Benei Akiva, a lo que se suma la radicalización de la derecha israelí incluyendo a miembros del Likud, es lo que allanó el camino de Igal Amir. Es verdad que no fue el resultado de una conjura o conspiración. Esa teoría es una estupidez diseminada por un periodista, otra vez yanqui, llamado Barry Hamish, basado en las teorías de conspiración para matar a J.F. Kennedy. Pero sí hay que ver el marco social del que partió Amir. Y este marco social, a partir de Oslo, fue tomando actitudes cada vez más violentas, y entraron en el fragor de una dinámica muy asesina. Como ejemplo, una manifestación de la que Biniamín Netaniahu también participó, en la que se llevaba un ataúd con el nombre de Rabin a un lado y el de Peres al otro. Eso era directamente un llamado al crimen. Este proceso fue cada vez más en aumento. En 1994 militantes del Likud colgaron carteles con la imagen de Rabin con keffiyah (pañuelo tradicional árabe), con la insinuación de que Rabin era un vendido al terrorismo de la OLP. Otro cartel mostraba a Peres convirtiéndose en Arafat, y otro, una calavera cuyas órbitas vacías estaban ocupadas por la bandera palestina, y debajo las palabras Rabin en una órbita y Peres en la otra. Y estos cartelitos tan simpáticos no fueron colgados por la ultraderecha, sino por la juventud del Likud . De todo eso surgió Igal Amir, que a diferencia de Baruj Goldstein no fue militante del Kaj, sino un chico bien, calladito, buen estudiante de abogacía, como quiere toda mamá judía. Goldstein ya era un lunático político y era famoso por serlo. Igal Amir no. Una anécdota cuenta que Igal Amir se postuló para ser acompañante social de grupos en el Área de Liderazgo de la Agencia Judía y una coordinadora lo rechazó, gracias a Dios, por su "falta de habilidad para entablar relaciones comunicativas en su lugar de trabajo". Es una anécdota muy interesante, existe incluso su expediente. Goldstein, entonces, fue un militante que recibió capacitación política al participar de todos los campamentos y seminarios de Kaj. Igal Amir no, era el "intelectual flotante", que en todo caso fue el producto de la radicalización de Benei Akiva, donde la Tierra del Gran Israel se convirtió en valor supremo. Al respecto se podrían mencionar miles de fuentes judaicas que dicen y abogan por lo contrario. Inclusive se puede citar al Rambam Maimónides, quien solía decir que la paz es, bien visto, un valor superior a la mismísima Torá. Igal Amir pensaba lo contrario y estuvo dispuesto a matar a un hermano para demostrarlo".
Rabin murió asesinado el 4 de noviembre de 1995, luego de pronunciar un discurso a favor de la Paz y cantar junto a la multitud. Murió vestido de civil matado por un judío, cuando su trayectoria indicaba que su deceso lógico debió haberse dado por causas naturales o por balas enemigas cuando usaba uniforme. Quizá y sólo quizá, en el plano político, pudo haber estado equivocado al juzgar tan buenamente, según oímos en su último discurso, a Arafat y a la OLP. Eso, nunca lo sabremos. En todo caso su asesinato hasta pudo haber sido el desencadenante de la posterior violencia que costó la vida de tantos israelíes y palestinos, al perder estos últimos a su interlocutor más confiable. Todo puede ser cierto en este atolladero que fue siempre el conflicto israelo-palestino. De cualquier modo, Itzjak Rabin dedicó su vida entera a luchar por Israel, como soldado y como civil. Y conseguir el país seguro para los judíos fue sin duda su único norte, haya estado equivocado o no. Por tal le cabe nuestro respeto y recuerdo, puesto que el bronce se lo ha ganado merecidamente. Y hoy, paradoja del destino, está en manos de muchos que fueron sus encarnizados rivales políticos el concluir su obra, firmando esa paz que quizá el ilustre muerto hubiese conseguido diez años atrás de no haber sido asesinado. Será de cualquier modo el mejor homenaje a su gran sueño, a su brillantísima foja de servicios y a su grandeza espiritual. Al hombre que lo dio todo, inclusive su vida, en favor del Estado de Israel.
Itzjak Rabin: ¡¡¡que descanses en paz!!! Pueblo de Israel: ¡¡¡que puedas vivir en paz!!!
Mario Linovesky
http://ar.geocities.com/linoveskyhas/
mariolino@bvconline.com.ar
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POR CONSIGUIENTE NOSOTROS, MIEMBROS DEL CONSEJO DEL PUEBLO, REPRESENTANTES DE LA COMUNIDAD JUDIA DE ERETZ ISRAEL Y DEL MOVIMIENTO SIONISTA, ESTAMOS REUNIDOS AQUI EN EL DIA DE LA TERMINACION DEL MANDATO BRITANICO SOBRE ERETZ ISRAEL Y, EN VIRTUD DE NUESTRO DERECHO NATURAL E HISTORICO Y BASADOS EN LA RESOLUCION DE LA ASAMBLEA GENERAS DE LAS NACIONES UNIDAS, PROCLAMAMOS EL ESTABLECIMIENTO DE UN ESTADO JUDIO EN ERETZ ISRAEL, QUE SERA CONOCIDO COMO EL ESTADO DE ISRAEL.
DECLARAMOS que, desde el momento en que termina el Mandato, esta noche, víspera de Shabat, el 6 de iyar, 5708 (14 de mayo, 1948) y hasta el establecimiento de las autoridades electas y permanentes del estado, de acuerdo con la constitución que habrá de ser adoptada por la Asamblea Constituyente a ser elegida, a más tardar el 1o de octubre de 1948, el Consejo del Pueblo actuará en calidad de Consejo Provisional del Estado y su brazo ejecutivo, la Administración del Pueblo, será el Gobierno Provisional del estado judío, que se llamará "Israel".
EL ESTADO DE ISRAEL permanecerá abierto a la inmigración judía y el crisol de las diásporas; promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; estará basado en los principios de libertad, justicia y paz, a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel; asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Santos de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
EL ESTADO DE ISRAEL está dispuesto a cooperar con las agencias y representantes de las Naciones Unidas en la implementación de la resolución de la Asamblea General del 29 de noviembre de 1947, y tomará las medidas necesarias para lograr la unión económica de toda Eretz Israel.
APELAMOS a las Naciones Unidas para que asistan al pueblo judío en la construcción de su Estado y a admitir al Estado de Israel en la familia de las naciones.
EXHORTAMOS - aun en medio de la agresión sangrienta que es lanzada en contra nuestra desde hace meses - a los habitantes árabes del Estado de Israel a mantener la paz y participar en la construcción del Estado sobre la base de plenos derechos civiles y de una
representación adecuada en todas sus instituciones provisionales y permanentes. |
EXTENDEMOS nuestra mano a todos los estados vecinos y a sus pueblos en una oferta de paz y buena vecindad, y los exhortamos a establecer vínculos de cooperación y ayuda mutua con el pueblo judío soberano asentado en su tierra. El Estado de Israel está dispuesto a realizar su parte en el esfuerzo común por el progreso de todo el Medio Oriente.
HACEMOS un llamado a todo el pueblo judío en la diáspora para que se congregue en torno de los judíos de Eretz Israel y lo secunde en las tareas de inmigración y construcción, y estén juntos en la gran lucha por la materialización del sueño milenario - la redención de Israel.
PONIENDO NUESTRA FE EN EL TODOPODEROSO, COLOCAMOS NUESTRAS FIRMAS A ESTA PROCLAMACION EN ESTA SESION DEL CONSEJO PROVISIONAL DEL ESTADO, SOBRE EL SUELO DE LA PATRIA, EN LA CIUDAD DE TEL AVIV, EN ESTA VISPERA DE SABADO, EL QUINTO DIA DE IYAR DE 5708 (14 DE MAYO DE 1948).
ERETZ ISRAEL fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros.
Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le guardó fidelidad durante toda su Dispersión y jamás cesó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad política.
Impulsados por este histórico y tradicional vínculo, los judíos procuraron en cada generación reestablecerse en su patria ancestral. En los últimos decenios retornaron en masa. Pioneros, maapilim y defensores hicieron florecer el desierto, revivieron el idioma hebreo, construyeron ciudades y pueblos, y crearon una sociedad pujante, que controlaba su economía y cultura propias, amante de la paz, pero capaz de defenderse a sí misma, portadora de las bendiciones del progreso para todos los habitantes del país, que aspira a la independencia y a la soberanía.
En el año de 5657 (1897), respondiendo al llamado del padre espiritual del estado judío, Teodoro Herzl, se congregó el Primer Congreso Sionista que proclamó el derecho del pueblo judío a la restauración nacional en su propio país.
Este derecho fue reconocido en la Declaración Balfour del 2 de noviembre de 1917 y reafirmado en el mandato de la Liga de las Naciones que, específicamente sancionó internacionalmente la conexión histórica entre el pueblo judío y Eretz Israel y al derecho del pueblo judío de reconstruir su Hogar Nacional.
La catástrofe que recientemente azotó al pueblo judío - la masacre de millones de judíos en Europa - fue otra clara demostración de la urgencia por resolver el problema de su falta de hogar, restableciendo en Eretz Israel el Estado Judío, que habrá de abrir las puertas de la patria de par en par a todo judío y conferirle al pueblo judío el status de miembro privilegiado en la familia de las naciones.
Sobrevivientes del holocausto nazi en Europa, como también judíos de otras partes del mundo, continuaron inmigrando a Eretz Israel superando dificultades, restricciones y peligros, y nunca cesaron de exigir su derecho a una vida de dignidad, de libertad y de trabajo en su patria nacional.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la comunidad judía de este país contribuyó con todas sus energías en la lucha de las naciones amantes de la libertad y la paz en contra la iniquidad nazi, y, por la sangre derramada por sus soldados y el esfuerzo bélico desplegado, le valieron el derecho de contarse entre los pueblos que fundaron las Naciones Unidas.
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que disponía el establecimiento de un estado judío en Eretz Israel. La Asamblea General requirió de los habitantes de Eretz Israel que tomaran en sus manos todas las medidas necesarias para la implementación de dicha resolución. Este reconocimiento por parte de las Naciones Unidas sobre el derecho del pueblo judío a establecer su propio estado es irrevocable.
Este derecho es el derecho natural del pueblo judío de ser dueño de su propio destino, con todas las otras naciones, en un Estado soberano propio.
Historia Moderna de Israel
Israel Ministry Of Foreing Affairs
Aqui podemos ver una breve historia del Estado de Israel, con el debido permiso del Ministerio de Relaciones Exteriores del estado de Israel.
Clikea el link abajo y da una vistazo
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THEODOR HERZL Fundador del sionismo político (1860-1904)
Los judíos son, indudablemente, el pueblo más antiguo con una fuerte conciencia nacional y, sin embargo, se necesitaban casi dos mil años para que en este pueblo, disperso y sin hogar propio, surgiese otra vez la idea de tener su Estado y vivir organizado en una nación. Mientras se hallaban en la diáspora, los judíos dieron grandes políticos y estadistas a las naciones en cuyo seno vivían asimilados, como por ejemplo a Disraeli en Inglaterra, a Lasalle y Rathenau en Alemania, a Gambetta y Crémieux en Francia, a V. Adler en Austria y a Luzzatti en Italia; pero ninguno de ellos, aunque de origen y confesión hebrea, se preocupaba por la suerte del pueblo de Israel ni pretendía interpretar o realizar su voluntad colectiva.
El Estado de Israel se hizo principalmente por obra del movimiento sionista político de Theodor Herzl, el primer estadista judío de la diáspora, a los cuarenta y cinco años de su muerte
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Theodor Herzl nació en Budapest el 2 de mayo de 1860, en una familia hispanojudía que desde España, pasando por el Imperio Otomano, llegó primero a los Balcanes y luego se estableció en Hungría, asimilándose a la cultura alemana como la mayoría de los judíos que vivían en las ciudades de la Europa Central. La lengua alemana fue el vehículo de su expansión por todos los países de la Europa Central y Oriental, siendo al mismo tiempo el medio de entendimiento entre ellos mismos.
El padre de Theodor, Jacob, gozaba de una acomodada posición en la burguesía de la capital húngara, pudiendo proporcionar a su hijo una buena educación. La madre, Jeanette Diamant, también de una conocida familiar sefardí, era una mujer hermosa y de finos sentimientos, cuya armoniosa prestancia física y cuyo don literario heredó Theodor. "Dori", como le llamaban sus íntimos, estudió en Budapest el Bachillerato, manifestando ya en aquellos años mozos sus inquietudes intelectuales y facultades organizadoras al fundar un círculo literario.
En 1878, murió su única hermana, Paulina. El doloroso hecho fue el motivo de que la familia Herzl se marchara de Budapest y se estableciese en Viena. Theodor se matriculó en la Facultad de Derecho, terminando la carrera, con el grado de doctor en leyes, en 1884. Algún tiempo ejerció la abogacía en Viena y una breve temporada estuvo en el Tribunal de Salzburgo, pero pronto se convenció de que su vocación era el periodismo y abandonó la jurisprudencia dedicándose exclusivamente a las letras.
En sus años de estudiante en Viena conoció a Julia Naschauer, descendiente de una familia húngaro-hebrea, con la que se casó en 1889. El matrimonio de Herzl, bendecido con tres hijos, fue feliz y Julia, su fiel esposa, con gran abnegación soportó el despilfarro de la fortuna familiar y las prolongadas ausencias de su marido en el último decenio de su vida.
Theodor Herzl escribió y publicó su primer artículo siendo aún alumno de Bachillerato, y durante sus estudios universitarios se interesó más por la literatura que por el Derecho. Para un joven judío de talento estaban a disposición las columnas de los grandes periódicos y revistas austríacos, puesto que una considerable parte de ellos estaba en manos del capital judío. Los artículos de Herzl fueron advertidos, y no le fue difícil entrar en la redacción de uno de los más grandes y más influyentes periódicos de Viena: Neue Freie Presse.
Alternando con el periodismo, Herzl escribió también para el teatro varias comedias, casi todas relacionadas de algún modo con la cuestión judía. Entre los más conocidos títulos figuran: Seine Hoheit (Su Alteza), Der Flüchtling (El fugitivo), Das neue Ghetto (El nuevo ghetto), Solon in Lydien (Solón en Lidia), Unser Kätchen (Nuestra Catalina), Grethel, Prinzen aus Genieland (Príncipes del país de los genios), Estas comedias, en su tiempo celebradas por un sector del público vienés y berlinés, obtuvieron un éxito discreto, demostrando, que el teatro no era el verdadero campo de trabajo para Herzl, como tampoco la poesía, que a ratos cultivaba. En la Viena de un Hofmannsthal y de un Rilke, la producción literaria de Herzl era más que modesta para poder asegurar fama a su nombre.
Su fuerza de escritor estaba en el artículo periodístico, en el feuilleton, que se cultivó mucho en la gran prensa vienesa. Viajando por varios países europeos, vino Herzl, en 1891, a España, desde donde enviaba a su periódico interesantes crónicas sobre la vida política y cultural española bajo la Regencia. En Madrid le sorprendió el nombramiento de corresponsal del Neue Freie Presse en París.
Cinco años, de 1891 a 1896, permaneció Herzl en la capital de Francia informando a sus lectores sobre la política francesa. Sus crónicas de corresponsal y otros artículos periodísticos, publicados después en libros, Gesammelte Feuilletons (3 vols, Berlín, 1911) y Das Palais Bourbon (Leipzig, 1895) dan testimonio del ojo penetrante y de la agilidad de Herzl como observador político. La estancia en París no sólo consagró a Herzl como periodista, pues en 1896 fue llamado a Viena para encargarse de la dirección de la sección literaria de Neue Freie Presse, que llevó hasta su muerte, sino que aquellos años fueron decisivos para su actividad política. él mismo anotó en su Diario que el problema judío le interesaba desde siempre, lo cual no le impidió ser miembro activo de la asociación de los estudiantes nacionalistas alemanes "Albia".
él quería pasar por totalmente asimilado al ambiente, pero siempre tuvo que sentir que pertenecía a un pueblo odiado y perseguido. Siendo alumno de Enseñanza Media, hubo de cambiar de Instituto a causa de las arrogancias de un profesor, y, más tarde, en la Universidad, se estremeció al enterarse de los sangrientos pogroms que se habían producido en Rusia contra los judíos, en los años 1881 y 1882.
Cuando Georg Schönerer acentuó el antisemitismo como parte integrante de su programa pangermano, Herzl salió de la asociación "Albia". Pero el famoso proceso Dreyfus, del que fue en París testigo ocular, presenciando todas las peripecias del affaire en la vida francesa, le hizo ver y comprender lo trágico del eterno problema judío. Este proceso fue para Herzl la revelación del judaísmo y del antisemitismo, constituyendo el punto de partida que había de emprender en defensa de los derechos de sus correligionarios. Le hirió más que nada el hecho de que tales explosiones de antisemitismo hubieran podido producirse precisamente en Francia, patria de los derechos del hombre. Antes creía que con la elevación espiritual podrían superarse todos los prejuicios antijudíos, considerando el antisemitismo posible sólo en los medios atrasados y pobres, pero después se convenció de que ni el progreso en las ciencias y en la técnica ni el elevado nivel de la civilización eran capaces de impedir tales retrocesos antidemocráticos.
Sabe que el antisemitismo no es un fenómeno pasajero, sino la consecuencia de la anormal situación de los judíos en el mundo. Por eso dice: "No nos dejemos abatir por el odio que nos rodea. Somos un pueblo y contamos millones. El mundo no puede desinteresarse de nosotros si tomamos nuestra suerte en las propias manos. Ya que somos perseguidos y se nos aparta de los demás, trabajemos para lograr una existencia nacional, libre y normal. Proclamemos en voz alta que queremos un Estado judío, y creemos el movimiento que lo realice". Con esto nació el sionismo como un movimiento político.
También antes existía una vaga idea sionista, llena de misticismo, pero lejos de un programa político y soluciones prácticas. Herzl, al concebir la idea de un Estado nacional para los judíos, todavía no conocía otros planes para la emancipación judía, como tampoco sabía algo de la organización "Joveve Zion" que, en consecuencia de los feroces pogroms de 1882, organizó el cirujano Jehudah Leib Pinsker, en Odesa en 1885.
Pinsker también propagaba una solución nacional del problema judío, sugiriendo igualmente la colonización del exceso de la población judía en los países de persecución en Palestina, pero por medio de infiltración, y sin pedir un territorio propio. Como se puede deducir de su Diario, Herzl, aun antes, había buscado soluciones al problema judío.
Ya en 1878 pensó en el regreso de las masas judías a Palestina. Posteriormente se le ocurrió la idea de conversión de las masas hebreas al catolicismo con el fin de protegerlas de las persecuciones y asegurarles paz y una tranquila convivencia de las futuras generaciones. Herzl, por aquel entonces, no era hombre de acción, y en este sentido no se hizo nada. Sin embargo, los círculos liberales y judíos de Viena rogaron, por mediación del cardenal Schönborn, al Papa León XIII que amonestara al grupo de antisemitas austríacos. Pero a partir del proceso de Dreyfus, Herzl se consagra con todas sus energías a la acción y a la realización de su idea. Primero buscó colaboradores entre los rabinos e intelectuales y pidió la ayuda económica de los grandes capitalistas y filántropos judíos, pero tuvo poca suerte. De los intelectuales se adhirieron a su movimiento desde el primer momento dos grandes escritores judíos: Max Nordau de Alemania, y Zangwill (Israel) de Inglaterra.
El gran rabino de Viena, Güdeman, que en un principio siguió con simpatía su labor, se convirtió más tarde en su gran enemigo. Siguieron su ejemplo muchos rabinos de Alemania, llamados "Protestrabbiner".
Los barones judíos Hirsch y Edmond de Rothschild sostenían sus propias obras filantrópicas financiando la colonización judía en Palestina y Argentina, pero no querían ni hablar de un Estado judío, considerando esta idea sumamente peligrosa para las buenas relaciones con los gobiernos de Constantinopla y Londres.
Fracasados los intentos de ganar para sus planes a los judíos prominentes, Herzl decidió dirigirse a las masas, odiadas y perseguidas, esperando de ellas comprensión y apoyo. Con tal fin compuso el libro Der Judenstaat (El Estado judío, una solución moderna de la cuestión judía, Viena, 1896), El pequeño escrito, de algo más de cien páginas, fue traducido inmediatamente al inglés, francés y ruso, despertando un enorme interés de las masas judías por el sionismo político.
La idea fundamental de esta obra programática es la siguiente : "La cuestión judía es una cuestión nacional; para solucionarla tenemos que hacer de ella, ante todo, una cuestión mundial que ha de ser resuelta en un Consejo de naciones civilizadas. Nosotros somos un pueblo, un pueblo", Herzl pide para la nación judía la soberanía sobre un territorio que podría ser Palestina o la Argentina, puesto que en ambos países se han hecho tentativas de colonización por infiltración paulatina.
La Argentina dispone de mejores condiciones económicas, pero Palestina es la patria histórica del pueblo, y si el Sultán les diese este país, los judíos se comprometerían a sanear la economía de su Imperio. Para llevar a la práctica su plan, Herzl sugiere la creación de dos compañías, la "Jewish Company" y la "Society of Jews", La primera debería ser un órgano para el suministro de fondos y para la colonización, que, primero, liquidaría los intereses y los bienes de los inmigrantes en los países de la diáspora, y luego organizaría el orden económico en la nueva patria. La "Society of Jews" sería una especie de procurador o gestor de los judíos, cuya tarea consistía en explorar científicamente el país y conseguir concesión y reconocimiento internacionales, es decir, tendría la autoridad de constituir el nuevo Estado judío.
Ninguna de las dos compañías serían organizaciones democráticas, de masas, sino asociaciones de judíos destacados en hacienda, ciencia y política. La Constitución del futuro Estado se basaría en una democracia representativa, debiéndose hacer la política de arriba abajo, como en una república aristocrática.
Para Herzl, "el sionismo es una parte de la cuestión del Cercano Oriente y el problema judío entra en los intereses coloniales de Europa. Los gobiernos de los países afectados por el antisemitismo tienen sumo interés en ayudamos a obtener tal soberanía", Convencido de la exactitud de estas suposiciones suyas, Herzl empezó sus primeras gestiones diplomáticas.
El pastor protestante W, H. Hechler, entusiasmado por sus proyectos, le facilitó entrevistas con el Gran Duque de Baden, Federico I, que se le mostró muy propenso, pero no supo ni pudo ganar para su idea al Kaiser, como Herzl esperaba. Una carta dirigida al príncipe de Bismarck quedó sin contestación. La entrevista con el Nuncio apostólico en Viena, Mons. Agliardi, tampoco dejó ilusiones en el ánimo de Herzl, aunque él había ofrecido la neutralización de los Santos Lugares. El Nuncio no creía en la posibilidad de realizar estos planes, y la Santa Sede prefirió esperar prudentemente los acontecimientos, interesada vivamente en la justa solución del problema de Tierra Santa. Entonces, Herzl decidió negociar directamente con el Sultán.
Newlinski, un ex político polaco, a la sazón al servicio del gobierno otomano, le consiguió la audiencia. Abdul Hamid, a pesar de la desastrosa situación económica de su Imperio, declinó los millones judíos a cambio de soberanía sobre una parte del territorio nacional. Rechazado también por el barón de Rothschild y frustrado su intento de acercarse a la Corte rusa por mediación del Príncipe de Bulgaria, Fernando, Herzl no se desanimó, sino que continuó con más empeño trabajando con las masas judías. éstas necesitaban un órgano ideológico y propagandístico y una fuerte organización, cuyos representantes se reunirían en grandes congresos sionistas para discutir públicamente los problemas referentes a la realización del programa, Por su actividad, Herzl fue generalmente considerado como jefe del movimiento sionista político, y cuando una delegación de la asociación universitaria "Kadimah", de Viena le pidió que se encargara también formalmente de la jefatura del movimiento, él lo aceptó.
En junio de 1897 fundó el diario Die Welt (El Mundo), que ha sido el órgano central del movimiento. El periódico, que se publicaba en Viena bajo su dirección, era para él una fuente de disgustos. Los propietarios del Neue Freie Presse le reprocharon el trabajo en este periódico y en el movimiento sionista; Herzl estuvo a punto de dejar su puesto en el Neue Freie Presse, pero como no disponía de otros medios para vivir y, además, tenía que cubrir el déficit del Die Welt, permaneció hasta su muerte en la redacción del gran diario vienés.
Aún más dificultades encontró al convocar el primer Congreso sionista en 1897. Con sus más íntimos colaboradores pensó que el lugar ideal para tal congreso sería Muních; pero los rabinos alemanes (los "Protestrabbiner") pidieron al gobierno bávaro que no se autorizase la celebración del Congreso sionista.
La plutocracia judía de Alemania temía que un congreso sionista pudiera provocar una nueva ola de antisemitismo. Las poderosas organizaciones de "Joveve Zion" también se oponían, pero Herzl perseveró en su decisión y logró reunir el primer Congreso sionista en Basilea. A pesar de la oposición de los judíos "asimilados", el Congreso constituyó un éxito, siendo creada en él la Organización Mundial Sionista y proclamado el programa, llamado "de Basilea", que reza: "El objetivo del sionismo es crear un hogar en Palestina para el pueblo judío, asegurado por el Derecho Público".
Queriendo resumir los resultados de este Congreso, Herzl anotó en su Diario: "En Basilea fundé el Estado Judío; si yo dijera esto hoy, sería objeto de la risa universal; en cinco años, quizás en cincuenta, cualquiera lo verá". Designada Palestina por el Congreso como la tierra de colonización y del futuro Estado judío, Herzl continuó las negociaciones diplomáticas para obtener un "Charter" del Sultán. Otra vez se entrevistó con el Gran Duque de Baden, que informó al Kaiser sobre los proyectos de Herzl. Luego habló con el Conde de Eulenburg y con el Canciller Von Bülow. Por fin consiguió una audiencia de Guillermo II durante su visita a Constantinopla. El Kaiser pareció interesado en el asunto, Herzl le pidió únicamente que recomendara ese asunto a Abdul Hamid. Unos días más tarde hablaron el Kaiser y Herzl dos veces más en Tierra Santa, donde podían apreciar todas las posibilidades de los proyectos del sionismo y examinar los resultados obtenidos por los colonos judíos. A pesar de las buenas impresiones, Guillermo II no quiso apoyar a Herzl en la Sublime Puerta, a causa de la oposición del Canciller Von Bülow.
En este viaje vio Herzl por primera vez la Tierra de Promisión. La vio como era y la imaginó como sería en el futuro Estado nacional : cultivada y próspera por obra del pueblo judío. Esta visión suya situada en el año 1920, cuando ocurre la acción de su novela utópica Altneuland (Vieja-Nueva Patria), publicada en 1900, es hoy en gran parte realidad.
El segundo Congreso sionista, que se celebró en 1898, también en Basilea, estaba dedicado a cuestiones prácticas, en primer lugar a la fundación del Banco Colonial como instrumento financiero del sionismo. El Jewish Colonial Trust, con sede en Londres, tenía un capital nominal de dos millones de libras, pero hasta el año 1902 no se suscribieron más que 250.000 libras por 140,000 accionistas de todo el mundo. Otra vez se abstuvieron los judíos pudientes, En el tercer Congreso, en 1899, surgieron diferencias ideológicas. Los " prácticos recomendaban una inmigración inmediata, aunque de infiltración clandestina, mientras los " espiritualistas" de Achad Haam, que desde los mismos principios atacaba todos los proyectos de Herzl, se daban por satisfechos con la creación de un simple centro espiritual en Palestina.
Los rabinos de Alemania y Austria veían en el sionismo gran peligro para la estabilidad de las comunidades judías en Europa interpretándolo como enemigo de todas las tradiciones mesiánicas. Pero a pesar de estas diferencias y polémicas, el sionismo estaba en marcha, teniendo cada vez más adeptos, incluso procedentes del "Joveve Zion". Desde el principio de sus esfuerzos diplomáticos Herzl había pensado en Inglaterra como potencia interesada en el Cercano Oriente que podría prestarle ayuda para realizar el Estado judío, pero como el sionismo se originó como reacción del antisemitismo, y éste apenas si existía en Inglaterra, Herzl trató primero de consolidar su movimiento en los países de la Europa Central y Oriental, donde las masas judías vivían en constante peligro. Conseguido en parte este propósito y agotados todos los medios de interesar a los gobiernos afectados, Herzl decidió celebrar el cuarto Congreso en Londres en 1900. Al cabo de muy animadas discusiones fue votada una resolución en la que se trataba de conciliar varios puntos de vista que hicieron su aparición en el movimiento y que una vez ponían su mirada en los problemas culturales y religiosos y otra vez en la acción política y económica. Pero el resultado más importante de ese Congreso fue su repercusión en los círculos gubernamentales británicos, que empezaron a interesarse por la colonización judía.
En el mes de mayo de 1901 renovó Herzl sus contactos con el Sultán a través del orientalista profesor Vambery, de origen hebreo. El momento psicológico era bueno, porque la situación económica del Imperio Otomano no podía ser peor y el Sultán necesitaba urgentemente un préstamo que no le pusiera en manos de las grandes potencias europeas. La entrevista entre Abdul Hamid y Herzl se desarrolló en un tono cordial, y Herzl salió del palacio con buenas impresiones, pero tampoco esta vez con éxito, ya que el débil monarca estaba totalmente dominado por sus altos funcionarios, que ya estaban preparando otro préstamo y además temían el surgimiento de un Estado judío en Palestina.
En el quinto Congreso, reunido otra vez en Basilea, a finales del año 1901, aumentaron las disensiones a causa del fracaso de las negociaciones con el Sultán ; en cambio, el Banco Colonial se consolidó y además se creó el " Fondo Nacional Judío ". Un mes después de este Congreso, en febrero de 1902, fue Herzl llamado por un alto personaje del gobierno otomano a Constantinopla. Abdul Hamid le propuso una dispersa colonización de judíos en varias regiones de Turquía, principalmente en Mesopotamia, pero con exclusión de Palestina, Herzl lo rechazó y volvió a Viena con las manos vacías. Una vez más intentó Herzl obtener el "Charter" del Sultán. En julio del mismo año, durante su última estancia en Constantinopla, le entregó un Memorándum ofreciendo al Imperio la unificación de la deuda del Estado a cambio de un "Charter" o una concesión con que se garantizase la colonización judía en Mesopotamia y en la región de Haifa en Palestina. Estaba seguro de que los capitalistas judíos acudirían con sus medios financieros en el caso de que el Sultán le concediese la ansiada Carta; pero el Sultán repitió la misma propuesta del mes de febrero, que Herzl no pudo aceptar. Al mismo tiempo surgieron posibilidades de encontrar una porción de tierra para la colonización y fundación del Estado judío en el Imperio Británico, Herzl fue llamado ante la comisión Real Británica para la Inmigración (Alien Commission) para exponer sus planes, y en octubre de 1902 empezaron serias negociaciones con el gobierno de Salisbury, con el fin de encontrar un territorio para la colonización judía. El ministro de Asuntos Exteriores, lord Landsdowne, apoyó el plan de Greenberg, según el cual se les daría a los judíos la región de EI-Arish, en Egipto. Fue nombrada una comisión de técnicos cuya misión era preparar las condiciones jurídicas y económicas para la realización de los planes de Herzl. El dictamen de la comisión fue favorable, suponiendo que el gobierno de Egipto permitiese la irrigación de esta región con las aguas del Nilo; pero era imposible conseguir precisamente esta concesión; además, el gobierno otomano y los círculos militares británicos hicieron todo lo posible para que fracasase ese plan de colonización de judíos en una región de gran valor estratégico. Herzl, que ya se había familiarizado con la idea de organizar un territorio judío en EI-Arish, cerca del Monte Sinaí, de tantas evocaciones históricas para el pueblo judío, volvió de Egipto agotado, pero no vencido.
En Londres le recibió el ministro de Colonias, Joe Chamberlain, ofreciéndole una región de Uganda, en el áfrica Oriental Británica, con amplia autonomía. Herzl aceptó esta propuesta como una solución de urgencia para las víctimas de los nuevos pogroms verificados en Rusia y Rumania, sin renunciar a Palestina. Aun con esta distinción, el proyecto con Uganda sería motivo de grandes polémicas en el sexto Congreso sionista que se celebró en Basilea, en 1903, conocido por el nombre de "Congreso de Uganda". Una gran oposición se levantó en este Congreso contra Herzl. El no podía hacer otra cosa que informar sobre sus fracasos en las negociaciones con el Sultán y con el gobierno egipcio sobre EI-Arish. Ni su reciente viaje a Rusia aportó resultados. La población judía le recibió allí en triunfo, pero no consiguió una audiencia del Zar, teniendo que contentarse con redactar un memorándum para Nicolás II. Sus entrevistas con los ministros Plehwe y Witte tampoco dieron resultados concretos. Lo único que le quedó era el proyecto con Uganda, que él consideraba sólo como "un asilo nocturno", hasta que no se consiguiera Palestina. La oposición le reprochó la traición de los ídeales del judaísmo afirmando que Uganda no era Sión y que este territorio no tenía ninguna relación con la historia ni con la religión judía.
Al cabo de muchas discusiones y con escasa mayoría, el plan de Uganda fue aceptado con muchas reservas respecto a la utilización de los fondos. De todas maneras fue aprobada una moción para enviar a Uganda una comisión exploradora.
El Congreso de Uganda fue el último Congreso sionista que Herzl presidió. Volvió a Viena cansado y exhaustas sus fuerzas físicas. Su salud estaba ya seriamente quebrantada. En vez de descansar tuvo que continuar la lucha. Los sionistas rusos del "Joveve Zion" convocaron en Jarkov una conferencia en la que, instígados por M. M. Ussischkin, gran enemigo de Herzl, redactaron un verdadero ultimátum al presidente, en que le exigían que en lo sucesivo no propusiera al Congreso ningún plan territorial que no fuera única y exclusivamente en Eretz Israel, debiendo prometer que antes del séptimo Congreso la proyectada colonización en áfrica Oriental sería liquidada y que debería iniciar inmediatamente una labor práctica en el Eretz Israel. Herzl, aunque gravemente enfermo, tiene energías aún para sostener negociaciones con el ministro ruso Plehwe y con el Gran Duque de Baden acerca de la ayuda rusa y alemana, respectivamente, en el asunto de Palestina. Al principio del ano 1904 fue recibido en audiencia por el rey de Italia, Víctor Manuel II, y por el Papa Pío X. Víctor Manuel le expresó sus simpatías, pero el Papa se opuso a que Palestina volviera a los judíos, reafirmando la conocida postura de la Santa Sede acerca de los Santos Lugares.
Todavía tuvo tiempo para hacer los últimos esfuerzos con el fin de conseguir una tregua en las filas del sionismo y redactar un memorándum para el zar Nicolás II. Inútilmente buscó remedio a su salud en el balneario Franzensbad y en Edlach, donde murió el 4 de julio de 1904, a consecuencia de una anemia cerebral. Apenas había cumplido los cuarenta y cuatro años, y de éstos sólo los nueve últimos estaban enteramente dedícados al sionismo político, Herzl llamó a su sionismo "político" para distinguirlo del programa cultural y nacional del "Joveve Zion", él consideraba a los judíos como una unidad moral y política. Su problema jamás puede ser resuelto en la diáspora, donde los judíos siempre permanecerían en una minoría sin ninguna fuerza política. Por eso la cuestión judía debía ser resuelta en un plano de política internacional. Consecuentemente, creó Herzl una política nacional judía, con el fin de conseguir la erección de un Estado judío. Todas sus gestiones diplomáticas estaban encauzadas en ese sentido: asegurar a los judíos un territorio garantizado por el Derecho Público Internacional; sin esta postura fundamental, que era lo nuevo que Herzl introdujo en el sionismo, no se podría comprender la posterior "declaración de Balfour"; ni la fundación del Estado de Israel.
Herzl creó una poderosa organización sionista que se extendió por todo el mundo, Sus órganos, es decir, los Congresos, comités de acción y asambleas locales estaban constituidos sobre una base democrática ; pero él personalmente fue siempre muy autoritario. En todo fue una personalidad fuerte y atrayente que creía poseer una fe inquebrantable en sus ideales, estando siempre seguro de que un día se realizarían. En efecto, sólo cuarenta y cinco años después de su muerte, el Estado de Israel fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. La moderna ciudad de Tel-Aviv es la realización de sus sueños utópicos en la novela Altneuland (Vieja-Nueva Patria, que en hebreo se expresa Tel Abid, y de aquí el nombre de la ciudad). Sin embargo, dos cosas no previó Herzl con suficiente claridad: la imposibilidad de Palestina de absorber toda la población judía amenazada y perseguida en la diáspora, durante la primera mitad de este siglo, y el nacionalismo árabe. Y estas dos cosas significan, a la larga, un grave peligro para su obra. BIBLIOGRAFíA
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Bö, A,: Herzl, Theodor, En la Encyclopaedia Judaica-Das Judentum in Geschichte und Gegenwart , tomo VII, Berlín, 1931
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DAVID BEN-GURION
(1886 - 1973)
Fundador del Estado de Israel,
Primer Ministro 1948-1953 y 1955-1963.
En 1906 Ben-Gurión inmigró a la Tierra de Israel, trabajó como obrero en asentamientos agrícolas, se interiorizó en la política y la polémica sionista, y ayudó al establecimiento del grupo judío de autodefensa Hashomer. En 1912 empezó a estudiar Derecho en Estambul, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial condujo a su deportación, por parte de las autoridades otomanas, junto con la de otros prominentes sionistas.
Ben-Gurión pasó los años de la guerra en Estados Unidos, donde se casó con Paula Monbesz, una compañera sionista, y fue activo en la formación del ala estadounidense del sionismo laborista. Regresó a Palestina como soldado de la Legión Judía, una unidad del ejército británico creada por Zeev Jabotinsky.
En la década del 20, Ben-Gurión fue electo secretario general de la Histadrut - Confederación General del Trabajo, función que él consideraba como una potencial base de poder para la realización de los objetivos sionistas.
Ejerció como secretario general de la Histadrut hasta 1935, convirtiéndola en mucho más que una organización gremial: una institución global política, social y económica con su propia red de fábricas, corporaciones de desarrollo, marcos culturales y servicios de salud, y una institución financiera. La Histadrut brindó así la infraestructura económica, al igual que la textura social y política del estado en formación.
Ben-Gurión jugó luego un papel preponderante en la fusión de Ajdut Haavodá y Hapoel Hatzair en Mapai, que se convirtió en el partido de gobierno durante las primeras décadas del estado, con Ben-Gurión a la cabeza. Su actitud hacia el socialismo era pragmática, buscando el logro simultáneo de las metas nacionales y las socialistas.
Hacia 1935, el Sionismo Laborista se había convertido en la facción más importante del movimiento Sionista y Ben-Gurión ocupó el puesto clave de Presidente del Ejecutivo de la Agencia Judía - el "cuasi gobierno" de los judíos en Palestina - función que ejerció hasta 1948, cuando se estableció el Estado de Israel.
Durante estos años, Ben-Gurión guió el curso de la historia sionista y moldeó el carácter del estado judío. Basándose en una plataforma política que combinaba visión con pragmatismo, Ben-Gurión abandonó la política sionista oficial de cautela y gradualismo, para adoptar una firme línea activista.
Durante la Segunda Guerra Mundial su estrategia frente al conflicto entre las restricciones británicas a la inmigración judía y el asentamiento, y el hecho de que Gran Bretaña combatía contra la Alemania nazi fue resumida sucintamente en su afirmación de que los sionistas "combatirían en la guerra como si no existiera el Libro Blanco y combatirían el Libro Blanco como si no hubiera guerra".
Después de la guerra, desafió la autoridad británica organizando la masiva inmigración "ilegal" y estableció fronteras de facto del estado judío, creando asentamientos judíos en todas partes del país. Impulsó el desarrollo de una capacidad de defensa judía y presionó por la adquisición de armamento pesado - artillería y aviones - mientras otros hablaban en términos de una infantería liviana.
En 1948, como jefe del Gobierno Provisional, David Ben-Gurión proclamó el establecimiento del Estado de Israel y el comienzo del "crisol de los exilios" - movimientos de osadía y visión, que llevaron a la realidad eventos de magnitud histórica.
En este sentido, Ben-Gurión pertenece a la rara estirpe de líderes que son "hombres que hacen los acontecimientos" y no "hombres llenos de acontecimientos" - de acuerdo con la definición del filósofo e historiador Sidney Hook - siendo los primeros individuos que "conducen" la historia en la dirección que ellos trazan, y los últimos, meramente "los individuos correctos en el momento adecuado".
En los primeros años del estado, el fuerte y carismático liderazgo de Ben-Gurión condujo a olas de inmigración masiva que duplicaron la población del país. El dirigió las empresas de absorción, invirtiendo la mayor parte de los limitados recursos de la nación en la integración de los inmigrantes; aseguró las zonas distantes, construyendo asentamientos en la periferia; e instituyó una educación universal sobre la base de un sistema escolar público no partidista.
Como ministro de Defensa, planificó y llevó a cabo la tensa transición de organizaciones clandestinas a un ejército regular - moldeando el carácter y la estructura de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Posteriormente encabezó proyectos nacionales como la "Operación Alfombra Mágica" (transporte aéreo de los judíos del Yemen), la construcción del Acueducto Nacional e innovadores proyectos de desarrollo regional.
En la arena internacional, Ben-Gurión puso su carrera política en juego para lograr la aprobación del muy controvertido acuerdo de reparaciones con Alemania Occidental. Sacó a Israel del bloque de las naciones no alineadas, adoptando una orientación pro-occidental. Este paso sentó las bases para una alianza estratégica con Francia y Gran Bretaña, que reforzó a Israel en las esferas diplomática, económica y militar en los años 50.
En 1953, agotado por años de intenso servicio público, Ben-Gurión renunció al gobierno por dos años. Se estableció en el kibutz Sde Boker en el Néguev, sirviendo de ejemplo personal a la juventud israelí. Luego de las elecciones de 1955, volvió a ser Primer Ministro.
Reafirmando la política de defensa, abogó por una respuesta más resuelta al terrorismo de allende las fronteras y adoptó una estrategia de defensa basada en una estrecha cooperación con Francia, que duró por más de una década.
La Campaña del Sinaí de 1956 - a pesar de que Israel eventualmente se retiró del Sinaí bajo presión internacional - logró suspender los actos de sabotaje y terrorismo contra los poblados en el sur, y levantó el bloqueo a la navegación israelí en el Mar Rojo.
En 1963 Ben-Gurión renunció una vez más al gobierno, en protesta por los aspectos morales de un fiasco de inteligencia ocurrido en 1954 - poniendo fin a casi tres décadas de liderazgo, incluyendo 13 años como Primer Ministro del Estado de Israel.
Ben-Gurión hizo un intento de regreso a la vida pública en 1965, apoyando una reforma electoral y la formación de un nuevo partido, Rafi, que obtuvo sólo 10 escaños en las elecciones a la Knéset de ese año. Permaneció como miembro de la Knéset durante otros cinco años, retirándose de la vida pública en 1970, a los 84 años de edad.
Ben-Gurión - una de las figuras más influyentes en el curso del sionismo moderno - falleció en 1973 y fue sepultado en Sde Boker.
Fuente: MFA
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BIOGRAFIA DE GOLDA MEIR
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GOLDA MEIR
Mabovitz fue su apellido desde que nació en Kiev en 1898 hasta que se casó con Morris Meyrson. Cuando tenía ocho años emigró con sus padres a Milwaukee (EEUU) donde cursó sus estudios y se afilió al Polaei Sion. Fue delegada por Estados Unidos en el Congreso Judío Mundial y terminó trasladándose con su marido al kibbutz Mehavia en Palestina. De allí, a Tel-Aviv, donde inició una imparable y sorprendente carrera política para una mujer en los años veinte. Fue presidenta provisional de la Agencia Judía para Palestina del 46 al 48, año en que se proclama el Estado de Israel —fue una de las signatarias de la declaración de independencia— y es nombrada embajadora en la URSS. Un año después, en el 49, regresó a Israel para ejercer como ministra de Trabajo y Seguridad Social, a pesar de la oposición que mostraron los partidos religiosos a que ocupase el cargo una mujer. En 1956 pasó a encargarse de la cartera de Exteriores y, en 1966, se convirtió en secretaria general del partido Mapei, donde apoyó al primer ministro Levi Eshkol. A la muerte de Eshkol, en el 69, se convirtió en primer ministro de Israel y durante su mandato apostó duramente por el expansionismo sionista. Se retiró en 1974, tras la cuarta Guerra Árabe-Israelí y murió cuatro años más tarde. Durante ese tiempo formó parte del Grupo de Líderes del partido Laborista.
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